The Same Old Shit a Different Day

The Same Old Shit a Different Day

lunes, 7 de marzo de 2016

Gravedad

Es como girar en el mismo eje; punzado, mareado, eterno y drenado. Como la gravedad, una fuerza fuera de los tiempos y de los espacios. Como el amor.

Sentado y esperando el mañana, cansado y aburrido de lo que pase y no pase, como la monotonía y las malas decisiones, las malas mareas y los paseos desgastados. Buscar el tesoro donde queda olvido, polvo en las brazas del fuego incombustionado de lo que queda del día nublado. Será el poco oxígeno, o la poca vida, o el poco interés.

Luchar diariamente es lo que nos hace más fuerte, pues el reír en la poca honestidad será una enseñanza difícil de lograr. O aceptar, como el perro que queda esperando a su amo que nunca vuelve.

Como desgarrar de a poco y sacar los pedazos secos de piel. Insipidez es el  recuerdo, pero ahora digo que es lamento, no como el boliviano de aquella canción que nos perturba el conocimiento. Es altura, es deseo, es sonrisas y es hueveo. Un péndulo de una energía cíclica que perdura y perdura con algo más fuerte que la tal gravedad.

Olvidarse es tan difícil como avanzar. Como cuando caminas en el barro y vez más adelante tu mejor árbol de vida, verde, alto. Sin ramas ni hojas. Sin color ni fin.

Finalmente uno debe aprender en base a la experiencia. En base al conocimiento y aprender a alejar el instinto, que aunque inspirado por el deseo y la superación permanente, es abstracto como difuso, hermoso... Pero también mentira.

domingo, 6 de marzo de 2016

palabras opacas

Partir donde no hay que ir, como vivir donde alguna vez morí. Sentir cuando volví, mientras pedí lo que vi.
Reír, reír y reír.
Lo que escapa a lo que vuelve sin ser llamado, podría ser quizás lo que nos mantiene en blanco, como cuando canto y opaco lo que va en el taco del último tabaco.
Dentro de lo que queda y va, ya no está lo que fue escrito en un fa. Esa canción fue más allá, para llegar donde no estás y mirar con un quizás, que donde no va y tampoco está... Llegará.

sábado, 5 de marzo de 2016

Caminando por los árboles encontré los mares nublados. Esos que suenan a la distancia y no haces más que escuchar su magnificencia, como aquel donde los creyentes que se ahogaron en sus buenos pensamientos junto a sus deseos más profundos, flotan en un olvido.

Es ver la marea entrar en un permanente descanso. Un sueño eterno. Un amor imposible. Un vaso vacío. Un respiro en el tiempo.

Como ir jugando con la gravedad que queda, simulando entregar un mensaje eterno al que alguna vez creyó en que era cierto. Nada queda más que patear las piedras azules y volver donde nacimos, ahí donde nos quieren, ahí donde nos escuchan, ahí donde nos quedan los últimos rojos.

jueves, 24 de septiembre de 2015

Las palabras se las llevó el viento. Lamento y el destello que dejó perplejo. Como el evento que llevaba aquel festejo.

Tantas líneas y tantas cosas. Como tratar lo intratable y buscarte en tus lagunas, soñar en tus destellos y llorar en tus añejos, como el tiempo que vino y no volvió.

Tanto que amo los dos y olvidar los primeros.

No queda ya el brillo tapado en el polvo, no en el soplo del poco aire que me queda. Alzar mi última mano, pero saber que ya es en vano. Perdí, lloré, amé y viví.

martes, 22 de septiembre de 2015

Compás en retroceso

Es el sol de primavera, el viento cuando andas enfermo y la sociedad que va decayendo. Vulgar, simples, gustosos y refinados son los árboles que cantan. Como esa vez cuando creímos en un plan perfecto.

Los matices blancos y los matices negros. El miedo. El saludo y el amor, como la vez primera que resultaba perfecto, como una historia contada pero con un final distinto; un volver a lo mismo y la falta de afecto.

La paciencia con la verdad, el camino y la identidad. Oh! Maldita identidad que te has perdido en el facilísimo. Confundir el talento con el gusto. Como tragar pintura y escupir gritos, o quizás eran los grillos.


jueves, 17 de septiembre de 2015

En la profundidad más agraciada de mi alma, es el momento exacto donde te confieso que no tienes idea lo que me haces falta.

lunes, 10 de agosto de 2015

Es una partida nueva, como una voltereta. Así como darse vuelta y volver sentado y con las manos al centro, exactamente como quedaste, como saliste.
La vida no para, no espera, no avisa... de prisa.
Y la capacidad de encontrar la justificación exacta para dejar de hacer lo que siempre quisiste, como también llegar a una razón perfectamente imperfecta para desistir. La tranquilidad se encuentra donde siempre estuvo y mientras sepas que diste lo que tu sensatez permitió no quedará culpa.

Caminar distinto y sanar los desgarros. Empezar donde quedaste. Mirar sonriente otra vez y dejar ir lo que nunca estuvo. Amarte a ti para amar de nuevo.

martes, 4 de agosto de 2015

Sería

Mientras lucho con el nudo en mi garganta,
como camino en contra del que aguanta.
Es un pedazo el que me arrancas,
de una parte que me desgarra.

Es tu silencio el que me atrapa,
arrastra, maltrata, salta y me mata.
Y busco lo que queda y me raja,
para olvidarte y quedarme con lo que me basta. 


viernes, 17 de julio de 2015

Y aquí, cuando me observo, te digo en silencio que me guardo el recuerdo y para ti el momento.

miércoles, 8 de julio de 2015

Llegaba el momento indicado de la eterna despedida. Vagando por la sensación oportuna de los ojos de tu esperanza, como al volver al día donde todo perdía el motivo.
Jugamos en el terreno de lo ambigüo, para permitirme escribirte en el vacío de lo que queda.
Fumamos los deseos, para entrar en el desgaste permanente de una lucha sin sentido, como el camino sin raíces, o los pasos sin compases.

Y es cuando viajo donde más aprendo, donde más vivo y donde más creo. Disfruta del aire como lo hace mi perro o escuchar la canción que me traes al recuerdo, y será el amor que no encuentro el que cae en el despecho, o el destello de un pensamiento sin respeto.

El escalofrío sin miedo y el pecho sin el fuego. Como riendo, como cayendo o como en tu juego. Donde sedo, te veo y no encuentro mi lamento.

sábado, 13 de junio de 2015

Volaré

Todos sabíamos que pasaría esto. Como esa mañana helada, con las nubes bailando y el sol paveando. Como aquel joven que sentado en una banca, no volvería a pensar en los amores olvidados. Esos que fueron y no fueron, que pasaron y no pasaron, y que ahogaron lo que quedaba de aquel sensato.

Y volverían a pasar las mismas cosas que en el ciclo vuelven a pasar, tal vez podríamos llegar a un consenso y politizar los comportamientos de las sociedades demacradas. De los ideales también asumidos por los viejos sabios que predijeron el futuro esplendor del fin como tal.

No. Ya no es volver, pues se derramar el vino y se quema el último cigarro en un fatalismo del recuerdo y las hipótesis, que si alguno pudo concretar, las conservó en el más preciso de su reflejo. Así como un tesoro en tus ojos o el mundo en tu sonrisa.

Podemos encontrar las excusas pertinentes del final recurso en las palabras, para hechizar lo que queda y caminar los pasos del aprendizaje y la experiencia.

domingo, 7 de junio de 2015

El saber que es posible ser feliz en cualquier parte, hace ver que la dependencia es tan abstracta como la necesidad. Por esta vez sólo te diré que no se puede recuperar lo que perdiste, pero si amarlo de una manera distinta.

Las esperanzas no existen; por supuesto las pendientes certezas.