The Same Old Shit a Different Day

The Same Old Shit a Different Day

lunes, 20 de agosto de 2018

Siempre el único sincero, transparente, real y consciente. Y es en la cólera del kaos, que me encuentro con el más profundo ser autoreferente.
Buscaremos ideales, encontraremos fortunas y soñaremos destinos. Escapes condicionados por alargar el sentimiento, un palpitante deseo incontenido por las mas grandes masas que luchan por encontrar lo que el tiempo y los caminos han perdido.

Hasta cuándo espero. No merezco eso que cae del cielo, como con el karma que entrega en el desequilibrio el equilibrio que tantos otros no buscan, pero algunos viven. Y no creo que esté entre la capacidad de alterar las distintas formas de decir las cosas, para aquellos que no les queda ningún un sentimiento, pues de verdad espero que el tiempo pase en vano en aquellos velos del último recuerdo que aparece como un espejismo virtual, y solo te hace recordar que no estás destinado para experimentar la compañía; como si la soledad y el aprendizaje.

Será que pedir que alguien te quiera de vuelta es muy difícil. Un animal o una planta quedan como expresiones de un amor incondicional y constante, como el perro ese que golpean, maltratan, gritan y espantan. Y es que vuelve con ganas y vuelve con una extraña forma de sentirse él arrepentido por el daño que h recibido. Y es que soy un perro.

Los que luchan una vida eterna son los que llaman la atención, con su fuerza interna y su sentimiento de superación diario. Injustificado, patético y lanzado en la historia de cuentos cruzados, encontrados en las lenguas envidiosas que te miran con desmadren. Y el daño que más duele es el interno, pues el externo se han dedicado todos los demás en su afán de encontrar nuevos deportes de vidas emergentes a las cuales amargar. Que su discurso se pudra en el viento, junto a sus últimas palabras de un placer escondido en su recuerdo, su presencia y su deseo.

Y es como un lamento de un cansancio acumulado. Pues poco tengo ya para entregar y quizás no queda nada más.

Y aquí es donde me detengo y te pienso, en ese recuerdo que me pierdo como cuando lo hago en tus cabellos. En tus deseos y tus sueño, en tu cuello y en tu pecho. Viajar en tus piernas y soñar con tu espalda, como cantar con tu olor o volar con tus besos. Es un espejo que tiento en el reflejo de un suspiro cuando te digo que eres un destino, que vivo, sonrió y palpito.