The Same Old Shit a Different Day

The Same Old Shit a Different Day

sábado, 30 de diciembre de 2017

El problema principal de fechas como las de hoy, son las suposiciones. Los recuerdos de por qué vamos a casa y no saber la respuestas de aquellas estúpidas jodidas.
Son las luces sobre la gente que caen en aquel estadio, las que me hacen pensar en los recuentos. Perderse en caminos del pasado, para olvidar antiguos presentes que obligaban a pensar en aquellos futuros.
Sin embargo, es complicada la idea de no valorizar las cualidades y actitudes por las que nos vemos rodeados. Será que tenemos que vivir intrínsicamente en la desesperación máxima de las cosas que perdimos, o quizás será que el masoquismo quiere ser parte también del pasado-presente-futuro.

A momentos me gusta pensar en que no existe el tiempo. Esos universos paralelos de parpadeos que me hacen correr libremente y con el aire en el rostro, donde el tempo en ritmo y latidos, encuentran algún destino para disfrutar lo que escucho.

Pero tengo que ser. Tengo que ser lo que nunca fui, y volver a parecer que estoy vivo. Debe ser que me hace muy feliz oír esos sonidos antiguos, que nada importaba, nada querría importar nunca más. Como pajaritos o un buen ritmo de un buen baterista. Moverse y encontrar mejores lugares para aprender y no olvidar, lealtad y voluntad caerán en la verdad. Y aquí es cuando llega una minga y me hace olvidar que existen los puntos y despuntes. Absorber la información no sirve de nada si es que no se disfruta con ella, quizás algunos disfrutamos sabiendo absolutamente todo.

Y debe ser que unas de las mejores cosas para aprender, es la paciencia. Como arte y amante de todas las otras ciencias no entiende conceptos como pasión o destino. Distinto quizás y mala suerte también, pues los intermedios son más largos de los que muchos disfrutaría y serían los que parecen vivos.

Es una arena movediza que transpira, pero no avisa que te traga como uno de esos agujeros negros del universo que alguna vez prometieron. Esas palabras que van con el viento y vuelve con los tiempos, como la primavera y el verano que reencuentran y encantan a los más escépticos de los que quedan. A veces me pregunto si seré todavía alguno de ellos o quizás tú que buscas con deseo el ego, que no es ego si no es uno de tus más profundos sentimientos.

Quedan por un segundo esos riesgos y espejos.



viernes, 29 de diciembre de 2017

Cómo empezar a contar aquellas líneas que no han sido escritas ni leídas. Como esas historias de héroes anónimos que salvaron el mundo mientras otros miraban hacia los lados, quizás buscarían luces de alegría en destellos luminosos, que más llenan de esperanza que lo que consiguen de verdad.

Lamentables son lo ladridos de audacia, que aparecen en los bosques rodeados de demonios que entran sin ser invitados, pues son enviados a conseguir tus más grandes miedos y comérselos mientras te miran con arrogancia e indiferencia.

A veces la pregunta es que alguien en algún momento logrará amar aquellos héroes caídos. Pues no está en el destino ni en el tiempo llegar a aquel camino que soñamos que todavía tenemos lo que una vez más perdimos. Son los amigos, que llegan cuando estás feliz, pero se alejan cuando ya no te pueden recibir.

Deberían entender que la estupidez es colectiva y se pega al no poder controlar los demonios y no quedar como héroe. Y quizás lo peor, es encontrar finalmente un sentido a lo que se busca decir, a travez de alaridos que no son entendidos, ni menos leídos en un universo que busca una expresión final, ante un suspiro y quizás peor. Ante un Dios.

Tal vez vamos perdiendo la vista, el olfato y el tacto. Y es la envidia la razón más latente que nace al no entender motivo alguno y tener que llamarlo suerte.

Sin embargo, el mar llega y se va. Y el viento nace y se muere. La lluvia cae y limpia; con la música fabricada por la melodía de tus carcajadas. La vida del alma, como el agua en la ciudad, que se precipita siempre en lugares distintos, afirmando y reencontrando el pequeño y frágil equilibrio que conseguimos al golpear los redobles, similares a esos inmensos latidos de un corazón de melón. Y es que es inevitable pensar a momentos aquellas sensaciones experimentadas sólo cuando uno es niño, como la alegría de ver, correr, vivir, reír y finalmente amar. Viajar y planear con la imaginación, la que te lleva por distintos y maravillosos caminos, que son sólo restringidos por los miedos comidos por aquel puto maldito demonio que muerde finalmente con el nombre del orgullo.

Las cosas que he perdido, las cosas que he amado, las cosas que sagradamente las he mantenido y he soltado, las cosas que no puedo mentirte más de lo que puedes apostar, pues no quiero aprender las cosas que necesito olvidar.


martes, 19 de diciembre de 2017

Juegar a la vida juegando

Eran los caminos más lindos de Valdivia, en el cielo azul que se expandía en el plano de la tierra, rompían las barreras bombazos de nubes pobladas de polvos blancos que llenaban de fuegos artificiales los colores encontrados al final.

El río con pequeñas luces que encandilaban en el día, poblaron mis pensamientos aquellos pequeños juegos que encuentras en la vida. Desde los primeros luches, o ese que se llamaba "elástico". Al pillarse, mi papá diría al "paco y ladrón", pero eso ya es viejo. La gran capital, los play station, los juegos de cartas o los juegos para emborracharse.

El juego de la vida. El juego del amor y el coqueteo, ese eterno y hermoso coqueteo.

El problema es tolerar el fracaso, pues para jugar hay que saber perder y para perder hay que saber jugar. Así, cuando te lleguen las derrotas podrás entender, que la tolerancia y empatía son palabras que llenarán las dudas que aparecen, ya que debo decir que de todos los juegos, el de jugar a escribir es el que más me enamora, más me olvida y más me lleva.

jueves, 14 de diciembre de 2017

En las tarde de inspiración, reflexión y reencuentro con el ser más profundo que buscamos. Ese que se cuida en su capacha, para que nadie lo descubra, lo mire o simplemente lo rescate. No.
Es el futuro que se encuentra con el pasado para destruir el presente, pues las ideas que se creían olvidadas en las letras pasadas, ahora se encuentran para llegar a ese lugar escondido.

Será que nos gusta bailar con los cortejos, así como las primeras cuecas que se escribieron y se interpretaron con guitarras de palo. Pues aquí estoy sin los dedos necesarios para encontrar aquellos ritmos que nos hicieron felices en los tiempos de mayor necesidad.

Debe ser que así es nuestra vida. Búsquedas incansables de escondites varios, donde nos podamos encerrar tranquilamente y no molestar a nadie.

Quizás debe ser que hoy leí que el fracaso es el mejor maestro. Sin embargo, tengo un sentimiento dentro de los huesos que me hace encontrar la plenitud y estabilidad en el presente inestable. Pues hay que perderse para encontrarse, una, otra y otra vez. O también puede ser aquella teoría del hilo rojo que conecta a las personas, o los grados de separación entre unos y otros.

La verdad es que sé que nada sé. Puede ser quizás que me quede sentado contemplativo y con los brazos abiertos para lo que sea que traiga el mañana. Pues hoy. Sólo hoy, estoy seguro de la inseguridad que me provocan las sonrisas.

Buongiorno

Como empezar o como terminar. Será continuo o quizás un espiral, que gira como los remolinos que forman aquellas flores de colores y de sonrisas.

Si, puede ser un día gris de primavera en medio de la tormenta de sensaciones y temores que nos dejan perplejos dentro de la caída eterna que algunos llamamos fe. Personalmente soy partidario del fa, o el sol y quizás el re. El Do me suena difícil, pues al ser el primero lleva el tempo y hay algunos que lo que más tienen es tiempo.

Seguramente da igual, pues debe ser parte egoísta que pida un buen día, después de otro buen día. Quizás un mal día para repatriar la vida. La rimas que pillan y martillan las filas.

Gracias a la vida como decía Violeta, que tanto me ha dado o me ha dado tanto. 

sábado, 2 de diciembre de 2017

Se escucha?

Un duende de mentiras atrapadas en la estupidez colectiva. Más arriba venía aquella niña, comía y maldecía lo absurdo que estaba experimentando, pues otra vez, tal vez; es la imagen la que nos hace cambiar y al final volvemos a los recuerdos.

Recuerdos de un pasado mejor y peor. Sin embargo, termino el día con la sonrisa, viva, rica y mordida.

Es preocupante lo que pasa, basta. Llegas y no paras, raras las ratas que cantan y bailan en un ritmo, que no es ritmo, sin gritos que animo al tinto, o ya no tomas vino?
Que alivio.

Ya viene el sol le decía la niña, se pinta? no anima las riñas de la última discusión sin sentido, te digo y arrimo al destino que es frío, pero amigo del pisco o ya no río contigo. Los ríos se juntan cuando están en silencio, después de un día de lluvia donde escuchas los suspiros en pensamientos.

jueves, 30 de noviembre de 2017

Partir, parar, encontrar o engordar. Como esos que juzgan con la mirada o con sus opiniones de mierda, mientras uno se va dando vueltas en lo que no importa.

Si fuera lo que no fuera para que saliera. O tal vez esa sensación de alegría incondicional, que por solo por un instante donde encuentras tu forma más plena.

Que pena por todos y por nadie, pues una vez y otra vez importa bien poco lo que nos queda por vivir o por descubrir. Quizás si llegáramos al final del camino podríamos llegar a un bien común, que es tan poco común como el mismo bien. Oh, amor mío mírame como solías hacerlo cuando el silencio no era incómodo ni completo.

El tiempo pasa y la caída permanente también. Como si algo no existiera, pero se sintiera.

Aquí estoy una vez más con la feliz melancolía de encontrar en palabras aquellos sentimientos por los cuales no estoy del todo hecho, derecho en el techo o los helechos en aquellos pechos.

¿No te hago reír cuando el sol no brilla? 

sábado, 25 de noviembre de 2017

Una vez estaba el presente caído en el río, de un latido y un mendigo. Te digo y me miro cuando me sonrío de lo traído.
Inocente, paciente en el presente de este ente, que merece que lo tienten los pecados, recargados de aquellos dados, que van por los lados, de lo que nos queda el candado.
Si pudieras saltar y volar, rodar y parar en la tempestad de la maldad al mirad y callad una vez más, lo que das y no das.
Sería tal vez la pasión y la compasión en una nación, que nació y llegó lo que quedó cuando se quemó todo y nada. En una mirada, una caminata, una canción y un pirata. Lanzaba y paraba la roca, loca...
Finalmente es el mar, amar de parar y descansar en el estar, una vez más.

Compás en esa sonrisa, que nos mira en la historia de la gloria motora. Caída en la huída pacifista y clasista de una lista de revista, que da risa y palpita en la pinta, que es una buena pinta.
Y no importa lo que corra y borra en la porra de la oda que poda. Ay no llores, no montes ni escondes el cerro que lo veo y lo quiero como el perro; un buen perro.

Llegabas, amabas, bailabas, cantabas, llorabas con las habas que odiabas. Y las hadas estaban calladas y aunque te miraban, a la vez terminaban.



miércoles, 22 de noviembre de 2017

Viento del sur

Mira como te espero una vez más, como cuando te miraba escondido en el mar. Recuerdas cuando volvías en los sueños para decirme la mitad y llegar con sensaciones y pensamientos.
Hoy experimenté la felicidad conocida en el instante que algunos llaman verdad, pero cae tristemente en la desigualdad real, del crear y no inventar la capacidad de reencontrar lo vivido.

Mira como miras a oscuras la oportunidad de volar y no chocar con la lealtad final de un amor sin realidad.

Reír, llorar, cantar y comer en la belleza; purezas como esas fresas que abrazan los gustos y los convierten a su antojo, porque si llega el enojo como un ojo de aquel pozo. O tal vez fue ese abrazo del oso...

Finalmente llegas me miras y te fallo nuevamente, como aquel ente que prende y no miente pero siempre... pierde.

lunes, 3 de abril de 2017

Amarillo

Al mirar el abismo lanzaremos la piedra. Y es en otro lado que se revientan y explotan las luces que encandilan a los que terminaron de ver, pues una y otra vez el idiota seguía por los mismo caminos.

Sé fuerte, sé duro, sé roble. Se repetía en las ocaciones que alcanzaba a oír los sonidos que le envolvían, como un suspiro de desahogo que dejaba su rastro al lado de la cicatriz. Aquella herida de combates, de aprendizajes y de sueños que resbalaban en el trampolín de lagrimas que dejaron atrás.

Nadie podía ver lo que quedaba, o quizás nadie quería dejar lo que opacaba. Y era tan afortunado, tan fuerte y tan orgulloso que nunca tuvo la oportunidad de agradecer, de sonreír y de correr. Lejos, libre y en paz. Con tu recuerdo en antiguos testamentos que firmaron con deseo las líneas de tus luceros. O el corazón de melón y quizás la sonrisa de la dureza no dureza o transigencia intransigente.

Pero el idiota seguía en aquellos caminos. Esos ya recorridos buscando plumas en el olvido, o pelusas de vidrio o cegar con el brillo.

La verdad eterna es la impaciencia, la falta de tiempo en el infinito y finalmente pecar en lo prohibido. Desear en lo onírico y soñar en el paralelo, donde la búsqueda se vuelve flotante y la cicatriz es el calmante, para recordar que el idiota ya se ha visto donde lo han visto.

Mientras los ideales, los pensamientos, los sentimientos y los deseos sean reales... ese sol seguirá brillando y lamentablemente el idiota, seguirá encandilado.