En las tarde de inspiración, reflexión y reencuentro con el ser más profundo que buscamos. Ese que se cuida en su capacha, para que nadie lo descubra, lo mire o simplemente lo rescate. No.
Es el futuro que se encuentra con el pasado para destruir el presente, pues las ideas que se creían olvidadas en las letras pasadas, ahora se encuentran para llegar a ese lugar escondido.
Será que nos gusta bailar con los cortejos, así como las primeras cuecas que se escribieron y se interpretaron con guitarras de palo. Pues aquí estoy sin los dedos necesarios para encontrar aquellos ritmos que nos hicieron felices en los tiempos de mayor necesidad.
Debe ser que así es nuestra vida. Búsquedas incansables de escondites varios, donde nos podamos encerrar tranquilamente y no molestar a nadie.
Quizás debe ser que hoy leí que el fracaso es el mejor maestro. Sin embargo, tengo un sentimiento dentro de los huesos que me hace encontrar la plenitud y estabilidad en el presente inestable. Pues hay que perderse para encontrarse, una, otra y otra vez. O también puede ser aquella teoría del hilo rojo que conecta a las personas, o los grados de separación entre unos y otros.
La verdad es que sé que nada sé. Puede ser quizás que me quede sentado contemplativo y con los brazos abiertos para lo que sea que traiga el mañana. Pues hoy. Sólo hoy, estoy seguro de la inseguridad que me provocan las sonrisas.
Es el futuro que se encuentra con el pasado para destruir el presente, pues las ideas que se creían olvidadas en las letras pasadas, ahora se encuentran para llegar a ese lugar escondido.
Será que nos gusta bailar con los cortejos, así como las primeras cuecas que se escribieron y se interpretaron con guitarras de palo. Pues aquí estoy sin los dedos necesarios para encontrar aquellos ritmos que nos hicieron felices en los tiempos de mayor necesidad.
Debe ser que así es nuestra vida. Búsquedas incansables de escondites varios, donde nos podamos encerrar tranquilamente y no molestar a nadie.
Quizás debe ser que hoy leí que el fracaso es el mejor maestro. Sin embargo, tengo un sentimiento dentro de los huesos que me hace encontrar la plenitud y estabilidad en el presente inestable. Pues hay que perderse para encontrarse, una, otra y otra vez. O también puede ser aquella teoría del hilo rojo que conecta a las personas, o los grados de separación entre unos y otros.
La verdad es que sé que nada sé. Puede ser quizás que me quede sentado contemplativo y con los brazos abiertos para lo que sea que traiga el mañana. Pues hoy. Sólo hoy, estoy seguro de la inseguridad que me provocan las sonrisas.
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