Eran los caminos más lindos de Valdivia, en el cielo azul que se expandía en el plano de la tierra, rompían las barreras bombazos de nubes pobladas de polvos blancos que llenaban de fuegos artificiales los colores encontrados al final.
El río con pequeñas luces que encandilaban en el día, poblaron mis pensamientos aquellos pequeños juegos que encuentras en la vida. Desde los primeros luches, o ese que se llamaba "elástico". Al pillarse, mi papá diría al "paco y ladrón", pero eso ya es viejo. La gran capital, los play station, los juegos de cartas o los juegos para emborracharse.
El juego de la vida. El juego del amor y el coqueteo, ese eterno y hermoso coqueteo.
El problema es tolerar el fracaso, pues para jugar hay que saber perder y para perder hay que saber jugar. Así, cuando te lleguen las derrotas podrás entender, que la tolerancia y empatía son palabras que llenarán las dudas que aparecen, ya que debo decir que de todos los juegos, el de jugar a escribir es el que más me enamora, más me olvida y más me lleva.
El río con pequeñas luces que encandilaban en el día, poblaron mis pensamientos aquellos pequeños juegos que encuentras en la vida. Desde los primeros luches, o ese que se llamaba "elástico". Al pillarse, mi papá diría al "paco y ladrón", pero eso ya es viejo. La gran capital, los play station, los juegos de cartas o los juegos para emborracharse.
El juego de la vida. El juego del amor y el coqueteo, ese eterno y hermoso coqueteo.
El problema es tolerar el fracaso, pues para jugar hay que saber perder y para perder hay que saber jugar. Así, cuando te lleguen las derrotas podrás entender, que la tolerancia y empatía son palabras que llenarán las dudas que aparecen, ya que debo decir que de todos los juegos, el de jugar a escribir es el que más me enamora, más me olvida y más me lleva.
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