The Same Old Shit a Different Day

The Same Old Shit a Different Day

viernes, 29 de diciembre de 2017

Cómo empezar a contar aquellas líneas que no han sido escritas ni leídas. Como esas historias de héroes anónimos que salvaron el mundo mientras otros miraban hacia los lados, quizás buscarían luces de alegría en destellos luminosos, que más llenan de esperanza que lo que consiguen de verdad.

Lamentables son lo ladridos de audacia, que aparecen en los bosques rodeados de demonios que entran sin ser invitados, pues son enviados a conseguir tus más grandes miedos y comérselos mientras te miran con arrogancia e indiferencia.

A veces la pregunta es que alguien en algún momento logrará amar aquellos héroes caídos. Pues no está en el destino ni en el tiempo llegar a aquel camino que soñamos que todavía tenemos lo que una vez más perdimos. Son los amigos, que llegan cuando estás feliz, pero se alejan cuando ya no te pueden recibir.

Deberían entender que la estupidez es colectiva y se pega al no poder controlar los demonios y no quedar como héroe. Y quizás lo peor, es encontrar finalmente un sentido a lo que se busca decir, a travez de alaridos que no son entendidos, ni menos leídos en un universo que busca una expresión final, ante un suspiro y quizás peor. Ante un Dios.

Tal vez vamos perdiendo la vista, el olfato y el tacto. Y es la envidia la razón más latente que nace al no entender motivo alguno y tener que llamarlo suerte.

Sin embargo, el mar llega y se va. Y el viento nace y se muere. La lluvia cae y limpia; con la música fabricada por la melodía de tus carcajadas. La vida del alma, como el agua en la ciudad, que se precipita siempre en lugares distintos, afirmando y reencontrando el pequeño y frágil equilibrio que conseguimos al golpear los redobles, similares a esos inmensos latidos de un corazón de melón. Y es que es inevitable pensar a momentos aquellas sensaciones experimentadas sólo cuando uno es niño, como la alegría de ver, correr, vivir, reír y finalmente amar. Viajar y planear con la imaginación, la que te lleva por distintos y maravillosos caminos, que son sólo restringidos por los miedos comidos por aquel puto maldito demonio que muerde finalmente con el nombre del orgullo.

Las cosas que he perdido, las cosas que he amado, las cosas que sagradamente las he mantenido y he soltado, las cosas que no puedo mentirte más de lo que puedes apostar, pues no quiero aprender las cosas que necesito olvidar.


No hay comentarios: