Una vez estaba el presente caído en el río, de un latido y un mendigo. Te digo y me miro cuando me sonrío de lo traído.
Inocente, paciente en el presente de este ente, que merece que lo tienten los pecados, recargados de aquellos dados, que van por los lados, de lo que nos queda el candado.
Si pudieras saltar y volar, rodar y parar en la tempestad de la maldad al mirad y callad una vez más, lo que das y no das.
Sería tal vez la pasión y la compasión en una nación, que nació y llegó lo que quedó cuando se quemó todo y nada. En una mirada, una caminata, una canción y un pirata. Lanzaba y paraba la roca, loca...
Finalmente es el mar, amar de parar y descansar en el estar, una vez más.
Compás en esa sonrisa, que nos mira en la historia de la gloria motora. Caída en la huída pacifista y clasista de una lista de revista, que da risa y palpita en la pinta, que es una buena pinta.
Y no importa lo que corra y borra en la porra de la oda que poda. Ay no llores, no montes ni escondes el cerro que lo veo y lo quiero como el perro; un buen perro.
Llegabas, amabas, bailabas, cantabas, llorabas con las habas que odiabas. Y las hadas estaban calladas y aunque te miraban, a la vez terminaban.
Inocente, paciente en el presente de este ente, que merece que lo tienten los pecados, recargados de aquellos dados, que van por los lados, de lo que nos queda el candado.
Si pudieras saltar y volar, rodar y parar en la tempestad de la maldad al mirad y callad una vez más, lo que das y no das.
Sería tal vez la pasión y la compasión en una nación, que nació y llegó lo que quedó cuando se quemó todo y nada. En una mirada, una caminata, una canción y un pirata. Lanzaba y paraba la roca, loca...
Finalmente es el mar, amar de parar y descansar en el estar, una vez más.
Compás en esa sonrisa, que nos mira en la historia de la gloria motora. Caída en la huída pacifista y clasista de una lista de revista, que da risa y palpita en la pinta, que es una buena pinta.
Y no importa lo que corra y borra en la porra de la oda que poda. Ay no llores, no montes ni escondes el cerro que lo veo y lo quiero como el perro; un buen perro.
Llegabas, amabas, bailabas, cantabas, llorabas con las habas que odiabas. Y las hadas estaban calladas y aunque te miraban, a la vez terminaban.
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