En estos días de encierro y de auto conocimiento se me ha venido a la cabeza un pensamiento que es difícil de expresar.
Nadie ha negado que han sido días muy complicados en todos los sentidos que podamos tomar, pero en vez de navegar por la eterna oscuridad de un camino sin vuelta, creo que es mucho mejor sentarse a reflexionar y poder expresar los sentimientos más puros y profundos que alguien tiene.
Y es complicado no entrar en un mundo donde no se pueda dar todo de uno para que sea mejor. No, existe el control y la estabilidad (que encuentro cada vez más inestable), para hacerte entender que las elecciones que uno va tomando con el tiempo, aunque no sean las mejores, son las que uno prefiere. Y si vamos a entregar amor, amistad, cariño, respeto y admiración, me pregunto de qué sirve de verdad si lo hacemos a media máquina.
Ya es repetido en muchos niveles, que la intensidad o la pasión no es siempre mirada con los mejores ojos. Estamos inmersos en una cultura compuesta por personas que aman lo desechable, "si no me sirve, lo boto". Lo particular, es que se está aplicando en TODOS los niveles, tanto sociales como materiales, y me doy cuenta que el sentido de las cosas también se va desechado. Pues es mucho mejor deshacerme de algo y adquirir algo nuevo.
Por ejemplo, si tengo una persona que estoy conociendo, o incluso un amigo de años, que ya no forma parte de mis intereses, se va expulsado y se queda en la basura. Y es aquí donde profundizo más mi pensamiento y la frustración que me da utilizar tantos recursos en un mundo tan limitado, pues el trabajo, desarrollo y preocupación para renacer aquello que está muerto ya no lo tiene nadie.
En mis momentos de lucidez, me quedo atrapado en esos programas de gente que restaura cosas para darles una nueva vida. No importa el trabajo, no importa el tiempo, ni tampoco importa que ya no sirva, la voluntad de rescatar algo que poca vida le queda, me parece cada día más admirable. Escuchar relaciones de amigos desde hace años, o una pareja de compañeros que se han mantenido frente a la adversidad, frente a las frustraciones y frente a todos los obstáculos para sacar algo a flote en base del amor. Pues cuando existe el amor, no importa el tiempo, no importa la voluntad, no importa los problemas y no importa nada, pues este concepto es la base y el cimiento perfecto para encontrar el punto que voy.
Si pensáramos en el amor como un concepto único, se podría encontrar que más que nada parece una utopía en base a un sentimiento por sí solo. Lamentablemente no es así. Para que exista, debe existir también una historia, un problema, un obstáculo y una adversidad que aparece, ya que así es la vida. Las religiones hablan del paraíso, pero a mi me gusta pensar en que es una utopía, que la vida es acá y el presente es ahora, y botar las cosas porque ya no te sirven me da cada día menos esperanza en que podamos subsistir y podamos encontrar el camino para el desarrollo y la plenitud personal de cada uno.
Aunque me sienta desechado, cansado, agobiado o frustrado, nadie; absolutamente nadie me hará perder la fe que podemos desarrollar un mejor sentido a la vida. Que este encierro podamos encontrar que lo esencial es invisible a los ojos, como lo dijo el Principito. Que las personas pasan por estados, que la comunicación hace mucha falta y que en lo más profundo de mi pensamiento creo que podremos llegar a un momento de equilibrio. Sé que mi último pensamiento es una utopía después de escribir esto, pero lamentablemente soy un soñador con mucha voluntad, mucha superación y finalmente... con mucho amor.
Nadie ha negado que han sido días muy complicados en todos los sentidos que podamos tomar, pero en vez de navegar por la eterna oscuridad de un camino sin vuelta, creo que es mucho mejor sentarse a reflexionar y poder expresar los sentimientos más puros y profundos que alguien tiene.
Y es complicado no entrar en un mundo donde no se pueda dar todo de uno para que sea mejor. No, existe el control y la estabilidad (que encuentro cada vez más inestable), para hacerte entender que las elecciones que uno va tomando con el tiempo, aunque no sean las mejores, son las que uno prefiere. Y si vamos a entregar amor, amistad, cariño, respeto y admiración, me pregunto de qué sirve de verdad si lo hacemos a media máquina.
Ya es repetido en muchos niveles, que la intensidad o la pasión no es siempre mirada con los mejores ojos. Estamos inmersos en una cultura compuesta por personas que aman lo desechable, "si no me sirve, lo boto". Lo particular, es que se está aplicando en TODOS los niveles, tanto sociales como materiales, y me doy cuenta que el sentido de las cosas también se va desechado. Pues es mucho mejor deshacerme de algo y adquirir algo nuevo.
Por ejemplo, si tengo una persona que estoy conociendo, o incluso un amigo de años, que ya no forma parte de mis intereses, se va expulsado y se queda en la basura. Y es aquí donde profundizo más mi pensamiento y la frustración que me da utilizar tantos recursos en un mundo tan limitado, pues el trabajo, desarrollo y preocupación para renacer aquello que está muerto ya no lo tiene nadie.
En mis momentos de lucidez, me quedo atrapado en esos programas de gente que restaura cosas para darles una nueva vida. No importa el trabajo, no importa el tiempo, ni tampoco importa que ya no sirva, la voluntad de rescatar algo que poca vida le queda, me parece cada día más admirable. Escuchar relaciones de amigos desde hace años, o una pareja de compañeros que se han mantenido frente a la adversidad, frente a las frustraciones y frente a todos los obstáculos para sacar algo a flote en base del amor. Pues cuando existe el amor, no importa el tiempo, no importa la voluntad, no importa los problemas y no importa nada, pues este concepto es la base y el cimiento perfecto para encontrar el punto que voy.
Si pensáramos en el amor como un concepto único, se podría encontrar que más que nada parece una utopía en base a un sentimiento por sí solo. Lamentablemente no es así. Para que exista, debe existir también una historia, un problema, un obstáculo y una adversidad que aparece, ya que así es la vida. Las religiones hablan del paraíso, pero a mi me gusta pensar en que es una utopía, que la vida es acá y el presente es ahora, y botar las cosas porque ya no te sirven me da cada día menos esperanza en que podamos subsistir y podamos encontrar el camino para el desarrollo y la plenitud personal de cada uno.
Aunque me sienta desechado, cansado, agobiado o frustrado, nadie; absolutamente nadie me hará perder la fe que podemos desarrollar un mejor sentido a la vida. Que este encierro podamos encontrar que lo esencial es invisible a los ojos, como lo dijo el Principito. Que las personas pasan por estados, que la comunicación hace mucha falta y que en lo más profundo de mi pensamiento creo que podremos llegar a un momento de equilibrio. Sé que mi último pensamiento es una utopía después de escribir esto, pero lamentablemente soy un soñador con mucha voluntad, mucha superación y finalmente... con mucho amor.
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