The Same Old Shit a Different Day

The Same Old Shit a Different Day

domingo, 26 de abril de 2020

Hoy

Es como tener un nudo en la garganta. Una presión ya normal en los estados conocidos y que llega de forma natural, estúpida y sin ningún aviso. Como si supiera el final que me espera, pero aun así seguir caminando hacia el vacío.
Qué complejo es poder deambular en los sentimientos, en la historia y en las metas que nos quedan luego que se nos van todas las fuerzas. Es un renacimiento cíclico, que nos confunde y que traslada todo lo que podamos sentir a un inmenso e infinito universo, pues los límites y las reglas se rompen al momento de recordarte.

Y es aquí donde me detengo y enfrento aquellos miedos. Donde miro a los ojos y aparecen aquellos recuerdos, tales como esas películas con finales perfectos, que nos hacen soñar, pero también experimentar una envidia.
Las horas pasan, los días nublados se hacen más fríos y esa única lluvia valdiviana limpia el aire, para que uno respire profundamente y logre llegar a ese sueño que alguna vez formé solo. Y es un sueño que ha estado más de una vez dando vuelta, tal como la idea de no aceptarlo y no saber lo que soy al fin y al cabo. Un ser único en la inmensidad del tiempo, transversal como el amor y trascendente como el aire, el agua o el mismo fuego.

Al empezar a volar, caí. Al empezar a nadar, no floté. Al empezar a respirar, me ahogué. Hoy confieso que extraño el pasado, que vivo el presente y que esperaré el futuro.

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