Caminar por los rieles antiguos, en pleno día de otoño es lo más romántico que podremos llegar en un domingo cualquiera. Mientras la exploración de mi perro me motiva a seguir caminando, me pongo a viajar por las corrientes sin sentido que pasean por el pasto.
Busco meditación, encuentro y conocimiento. Me he perdido en el encierro, para reencontrarme de nuevo, pues es el silencio el más preciado tesoro en una sociedad cada vez más destruida y compleja.
Lo bueno es que la vida siempre nos ha demostrado que existirán razones para pasear por las nubes y explotar con el viento, el sol, el agua, las sonrisas y las penas. "Qué queda por mejorar?" me pregunto, mientras trato de escapar de los peligros, latentes, presentes y conscientes de los detalles y de las amenazas que provocan los viajes interestelares en bases al amor.
Conceptos muy importantes sin una definición absoluta, pero interpretada de la forma libre y caótica que representa el coqueteo imparcial y poco concreto, entre las posibilidades positivas y los estados negativos.
Y es que siempre podremos decidir el camino que podremos tomar. Decidir en cómo actuar. Decidir cómo pensar, para finalmente decidir quién ser.
No podremos olvidar jamás la trascendencia de la particularidad, pues las diferencias y la igualdad pondrán siempre formar parte de una comunión total y perfecta en base, por supuesto, a su principio imperfecto.
Busco meditación, encuentro y conocimiento. Me he perdido en el encierro, para reencontrarme de nuevo, pues es el silencio el más preciado tesoro en una sociedad cada vez más destruida y compleja.
Lo bueno es que la vida siempre nos ha demostrado que existirán razones para pasear por las nubes y explotar con el viento, el sol, el agua, las sonrisas y las penas. "Qué queda por mejorar?" me pregunto, mientras trato de escapar de los peligros, latentes, presentes y conscientes de los detalles y de las amenazas que provocan los viajes interestelares en bases al amor.
Conceptos muy importantes sin una definición absoluta, pero interpretada de la forma libre y caótica que representa el coqueteo imparcial y poco concreto, entre las posibilidades positivas y los estados negativos.
Y es que siempre podremos decidir el camino que podremos tomar. Decidir en cómo actuar. Decidir cómo pensar, para finalmente decidir quién ser.
No podremos olvidar jamás la trascendencia de la particularidad, pues las diferencias y la igualdad pondrán siempre formar parte de una comunión total y perfecta en base, por supuesto, a su principio imperfecto.
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