Es de esperar que se puedan aceptar los últimos segundos del día. Esos mismo que caen eternamente en tu recuerdo y en tu lado más triste y olvidado.
Es también cuando te miro finalmente a los ojos, tal como un suspiro o la ternura que envuelve aquellas rizas que difícilmente logramos interpretar, pues una vez más se ha quedado todo en el último flujo de aquella eterna esperanza.
Qué pasa? preguntas cuando te retiras lentamente con tu paso firme y dudoso. Es como cuando caminábamos en aquella cuerda floja que tenía como único fin el abismo del romanticismo.
Es melancólico y desleal.
Es preciso y al compás.
Y es que la verdad está en la simpleza de aquellos pensamientos, cuando se transforman en mínimos destellos y nos llevan al sueño más perfecto e irreal. Es el tiempo quien finalmente nos mira con travesura y maldad, pues sólo él será el preciso responsable de darnos la razón al momento exacto de nuestra rendición final.
Es también cuando te miro finalmente a los ojos, tal como un suspiro o la ternura que envuelve aquellas rizas que difícilmente logramos interpretar, pues una vez más se ha quedado todo en el último flujo de aquella eterna esperanza.
Qué pasa? preguntas cuando te retiras lentamente con tu paso firme y dudoso. Es como cuando caminábamos en aquella cuerda floja que tenía como único fin el abismo del romanticismo.
Es melancólico y desleal.
Es preciso y al compás.
Y es que la verdad está en la simpleza de aquellos pensamientos, cuando se transforman en mínimos destellos y nos llevan al sueño más perfecto e irreal. Es el tiempo quien finalmente nos mira con travesura y maldad, pues sólo él será el preciso responsable de darnos la razón al momento exacto de nuestra rendición final.
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