El escritor se enamoró. Tan lenta y pasionalmente que las letras no alcanzaron a darse cuenta; mientras unas fluían con otras, el universo se paraba completamente cuando llegaba aquel instante.
Los malos días se pueden superar. Al parecer las páginas quedaban en blanco en aquellos momentos claves. Se dio cuenta muy tarde, pues las letras se las llevaba el viento.
Él extrañamente está tranquilo por sobre los distintos problemas que puedan llegar. Él sabe muy bien que no será fácil - nada nunca lo ha sido -, pero sus sentimientos lo alzan ante la caída y siempre mirará al frente.
Pues en esos pequeños rincones de los suspiros en la oscuridad, él sabe muy bien que llegará un momento clave donde ambos agradecerán tal perseverancia.
Muchos detalles tiene tal escritor. Detalles que cuesta sobrepasarlos. Sin embargo él sabe cuáles son y lucha diariamente por cambiar sus falencias y convertirlas en pequeñas virtudes. Pueden pasar muchos que no crean en las letras olvidadas de tal escritor. Pueden otros incluso reír ante tal estupidez permanente. Pero quién será el primero en juzgar por alguien que simplemente decidió no vivir en la tiranía de los olvidados.
Las letras también se enamoran lentamente del escritor. Tan sutil y sensible que el espiral imparable de profundos respiros termina en palabras.
Las adopta, las seduce y les baila. Su lápiz viaja en la independencia del abecedario y establece su perfecto estado...
...Virtudes que la hagan sonreír. Detalles que los pueda oler. Sonrisas que se le logren robar. Sentimientos que logren nacer. Suspiros que logre compartir. Deseos que pueda cumplir.
Sonrisas... sí... esas sonrisas...
Los malos días se pueden superar. Al parecer las páginas quedaban en blanco en aquellos momentos claves. Se dio cuenta muy tarde, pues las letras se las llevaba el viento.
Él extrañamente está tranquilo por sobre los distintos problemas que puedan llegar. Él sabe muy bien que no será fácil - nada nunca lo ha sido -, pero sus sentimientos lo alzan ante la caída y siempre mirará al frente.
Pues en esos pequeños rincones de los suspiros en la oscuridad, él sabe muy bien que llegará un momento clave donde ambos agradecerán tal perseverancia.
Muchos detalles tiene tal escritor. Detalles que cuesta sobrepasarlos. Sin embargo él sabe cuáles son y lucha diariamente por cambiar sus falencias y convertirlas en pequeñas virtudes. Pueden pasar muchos que no crean en las letras olvidadas de tal escritor. Pueden otros incluso reír ante tal estupidez permanente. Pero quién será el primero en juzgar por alguien que simplemente decidió no vivir en la tiranía de los olvidados.
Las letras también se enamoran lentamente del escritor. Tan sutil y sensible que el espiral imparable de profundos respiros termina en palabras.
Las adopta, las seduce y les baila. Su lápiz viaja en la independencia del abecedario y establece su perfecto estado...
...Virtudes que la hagan sonreír. Detalles que los pueda oler. Sonrisas que se le logren robar. Sentimientos que logren nacer. Suspiros que logre compartir. Deseos que pueda cumplir.
Sonrisas... sí... esas sonrisas...
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