The Same Old Shit a Different Day

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viernes, 31 de agosto de 2012

Dualidad

Sólo en un mundo perfecto logramos dejar los pensamientos en tres dimensiones. Son los números que nos llevan a la realidad, pues son estos mismos los que ponen en orden las palabras. Sí. Porque en el otro lado están éstas que hacen todo lo contrario a sus complementos.

Ellas bailan y cantan. Se van con el viento pero construyen paraísos. Algunas son cautelosas, otras son excesivamente extrovertidas, pero siempre tienen la capacidad de seducir a cualquier oído que llega con nuevas historias al cerebro. Algunas incluso, son tan poderosas que hacen que el mismo cerebro haga una sinapsis y las transforme en los más diversos sentimientos.

Pero los números nos dejan en la realidad. Nos ponen cuentas que no podemos pagar o segundos que no podemos cumplir.  Nos nivelan unos a otros, dando sentimientos de superioridad quizás equivocados. Sin embargo, no son del todo mal. Pues como las palabras a veces se las lleva el viento, los números nos hacen recordad momentos importantes. Un nacimiento, una muerte, un aniversario o tal vez un primer beso.

La dualidad esta, nos da entender que existe un equilibrio en todo. Creo que para encontrarlo, debe existir un pensamiento que no de por sentado las cosas que no tiene que dar por sentadas.

Sí. Probablemente me estés necesitando, pero probablemente también te esté necesitando. Sin embargo, hay que esperar nuevamente el equilibrio para lograr una comunión exacta entre las palabras y los números, pues esta vez creo que un concepto ha sido mayor por sobre otro.


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