¿Cómo se puede descansar si hay tanta idea dando vuelta por la cabeza? Acostarse temprano no es la solución para dormir profundamente y despertar al siguiente día renovado.
Escribir, escribir y escribir. Escribir tanto como si las palabras no alcanzaran para poder entrelazar las ideas.
Leer, leer y leer. Leer tanto que pueda encontrar la inspiración necesaria para poder definir lo indefinido.
Los sueños en los sueños, ya que no hay espacio dentro del día a día para las ilusiones, pues en el único lecho donde puede pasar todo lo que añoras está en tu cabeza y en ningún otro lugar. A veces, me pregunto si en algún momento de la infinidad del universo habrá el espacio necesario para todos los pensamientos oníricos cumplidos. Un espacio donde lo más puros sentimientos existan y convivan unos con otros.
Las religiones lo llaman paraíso. La filosofía habla del bien común. Los ateos hablan de una utopía.
Tres y tres maneras distintas de nombrar algo inexistente. Pero si no existe por qué tantos lo definen.
Será que las palabras tienen la necesidad natural de calificar algo entre su ser y no ser. Quizás solo las preguntas abren la posibilidad de existencia por sobre la definición. Si. Amo las palabras y sus significados, como también amo sin esperar amor en respuesta.
La espera. Mientras hablaba con un cercano le decía que no hay que hacer las cosas esperando algo de vuelta, sino que hacer lo que se tenga que hacer por solo la satisfacción de hacerlo. Ayudar sin esperar un gracias. Amar sin esperar amor de vuelta. Sonreír sin esperar una sonrisa de respuesta. Llorar sin esperar una lágrima que aparezca, pues como ya he dicho esta vida es una y no ninguna. Sólo una posibilidad por sobre las otras posibilidades de tener la decisión de vivir cada momento en la unidad de su propia independencia.
La verdad es que no tengo idea si existe un Dios ni un paraíso. Tampoco sé con certeza mi futuro, pero puedo decir con realidad que soy; y buscaré, lucharé y moriré por los sueños que muchas veces se me han negado, pues en ese momento donde esté a segundos de encontrar mi lecho de muerte, espero por primera vez mirar hacia mi pasado... sonreírle y decirle por última vez gracias por el regalo de vivir.
Escribir, escribir y escribir. Escribir tanto como si las palabras no alcanzaran para poder entrelazar las ideas.
Leer, leer y leer. Leer tanto que pueda encontrar la inspiración necesaria para poder definir lo indefinido.
Los sueños en los sueños, ya que no hay espacio dentro del día a día para las ilusiones, pues en el único lecho donde puede pasar todo lo que añoras está en tu cabeza y en ningún otro lugar. A veces, me pregunto si en algún momento de la infinidad del universo habrá el espacio necesario para todos los pensamientos oníricos cumplidos. Un espacio donde lo más puros sentimientos existan y convivan unos con otros.
Las religiones lo llaman paraíso. La filosofía habla del bien común. Los ateos hablan de una utopía.
Tres y tres maneras distintas de nombrar algo inexistente. Pero si no existe por qué tantos lo definen.
Será que las palabras tienen la necesidad natural de calificar algo entre su ser y no ser. Quizás solo las preguntas abren la posibilidad de existencia por sobre la definición. Si. Amo las palabras y sus significados, como también amo sin esperar amor en respuesta.
La espera. Mientras hablaba con un cercano le decía que no hay que hacer las cosas esperando algo de vuelta, sino que hacer lo que se tenga que hacer por solo la satisfacción de hacerlo. Ayudar sin esperar un gracias. Amar sin esperar amor de vuelta. Sonreír sin esperar una sonrisa de respuesta. Llorar sin esperar una lágrima que aparezca, pues como ya he dicho esta vida es una y no ninguna. Sólo una posibilidad por sobre las otras posibilidades de tener la decisión de vivir cada momento en la unidad de su propia independencia.
La verdad es que no tengo idea si existe un Dios ni un paraíso. Tampoco sé con certeza mi futuro, pero puedo decir con realidad que soy; y buscaré, lucharé y moriré por los sueños que muchas veces se me han negado, pues en ese momento donde esté a segundos de encontrar mi lecho de muerte, espero por primera vez mirar hacia mi pasado... sonreírle y decirle por última vez gracias por el regalo de vivir.
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