Como una carta al viento me encontraba en el mundo al cual me he puesto recurrente visitante. Algo llamó mi atención. La envoltura del exterior me buscaba en un susurro que venía en pares, que de apoco fue avanzando hacia el proyecto, el cual tenía asiento principal, ya que el escenario era mi terraza.
Así, como un dos tres repetitivo llegaron a mi los sonidos de la ciudad que desde un momento a otro, me dejaron en un equilibrio de belleza incontenible. Sonreí y me volví a enamorar de la vida, pues en esta vida estás tú y estoy yo.
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