The Same Old Shit a Different Day

The Same Old Shit a Different Day

sábado, 27 de enero de 2018

En el silencio que me dan estos últimos minutos, miro el día y me aburre el desorden. Como si estuviera atrapado en lo poco que queda, tal como bloqueamos aquel sistema.
Algunos morirán en sus ideales y otros aprenderán. Quizás quedará alguno que buscará, pero finalmente los riesgos y la caídas son parte de tu vida.

Y quizás tus ojos curiosos me encontrarán al pasar una vez más, pero la verdad siempre será la verdad.

No mirar, no hablar no escuchar y valorar los bailes que son todo lo que tenemos. Las canciones románticas han muerto, junto con las flores secas. Puede ser tal vez, llegar a divisar el pensar como posibilidad, pero no como solución antes las problemas que traerán para siempre los malos entendidos de una comunicación inexistente.

Debe ser que cuando las palabras no nacen ni se encuentran con alguien que las escuche, no sólo quedan perdidas en movimientos retrógrados y erróneos de una sinapsis inconclusa. Un corto circuito sensorial que permite entender que las cosas no tienen una razón o un pasado, nacen como fallas sin razón ante el universo planeado. Y son esos accidentes los que dan sentido a lo que muchas veces bloqueamos por estupidez.

Y no es un lamento lo que siento al escuchar el sonido de aquellos frenos, que se entregan a lo que entra por cualquier puerta, ventana o litera. La pausa en aquel silencio, donde llegan los crujidos de las últimas casas sin historia. Debe ser que no quiero escuchar algún sonido que tenga que ver con lo escrito, cuentos de pequeños a los que les cuesta encontrar destinos.

Maldita sea aquella fuerza, idea o pensamiento que separa los caminos a su antojo, y me enojo por no poder hacer nada al respecto. Y es tu sabio consejo, y no me quejo, lo que se predica y aplica. No. El grado de esperanza en la fuerza más profunda del deseo como espejo, se pierde, se esfuma y se olvida.




No hay comentarios: