A veces me pregunto el camino de las decisiones y los pensamientos, como si estuviéramos destinados a vagar por el inconsciente y descubrir las cosas que dejamos de lado. Cómo sería tener el control de las situaciones y jugar con la grandeza.
Los estados emocionales son afectados constantemente por nuestros deseos más profundos de atención, o quizás de éxito. Como si decidiéramos encontrar las cosas que nos fallan y nos hacen más débil. Encontrar un destino sobre lo que es vivido me parece tan utópico como abstracto.
Y en momentos como este podría asegurar mis valores más profundos, a cambio de la certeza de luchar diariamente por ser una mejor persona, por no afectar en las decisiones de los demás y ser un observador permanente de la grandeza encontrada en la vida misma.
Leer cosas y experiencias ajenas nos impiden desarrollar la hermosura de la vivencia misma y ser alguien autodidacta. Como encontrar el fin último si no nos caemos en el intento, pero nos olvidamos también del desgaste físico y mental.
Hasta dónde se puede aguantar?
Los límites personales son casi tan necesarios como el autocontrol y la autocompasión. Vivir por segunda vez las mismas experiencias pasa del aprendizaje a la estupidez.
Tan necesario me resulta escribir al instante de no encontrar las respuestas y seguir donde mismo me encontré en mi mejor y mi peor momento. Sin embargo, y con la poca certeza que me queda en este tipo de situaciones, debería decir finalmente que reír es lo único que queda en una vida como esta, en un momento único y en un tiempo indefinido.
Los estados emocionales son afectados constantemente por nuestros deseos más profundos de atención, o quizás de éxito. Como si decidiéramos encontrar las cosas que nos fallan y nos hacen más débil. Encontrar un destino sobre lo que es vivido me parece tan utópico como abstracto.
Y en momentos como este podría asegurar mis valores más profundos, a cambio de la certeza de luchar diariamente por ser una mejor persona, por no afectar en las decisiones de los demás y ser un observador permanente de la grandeza encontrada en la vida misma.
Leer cosas y experiencias ajenas nos impiden desarrollar la hermosura de la vivencia misma y ser alguien autodidacta. Como encontrar el fin último si no nos caemos en el intento, pero nos olvidamos también del desgaste físico y mental.
Hasta dónde se puede aguantar?
Los límites personales son casi tan necesarios como el autocontrol y la autocompasión. Vivir por segunda vez las mismas experiencias pasa del aprendizaje a la estupidez.
Tan necesario me resulta escribir al instante de no encontrar las respuestas y seguir donde mismo me encontré en mi mejor y mi peor momento. Sin embargo, y con la poca certeza que me queda en este tipo de situaciones, debería decir finalmente que reír es lo único que queda en una vida como esta, en un momento único y en un tiempo indefinido.
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