Una vez aprendí que todos mienten.
También creí que no lograba ser aquel ente,
cuando di mi último discurso latente,
y perdí la esperanza con los que tienen.
No diré por última vez tampoco que ahora me doy cuenta,
y es sólo admitir un poco que me mantendré siempre a la espera.
Pues tú mujer de los mil rostros, eres mi presente, mi alegría y mi era.
Y no quiero que me leas con aquellas melancolías,
pues te diría que es hoy día donde la vida termina y no aplica.
Respira, medita y sonría, que el tiempo mira de noche y de día,
porque no es hoy vida, pero sería amor... sólo sería.
Búscame en los pensamientos que me encontrarás,
al pasar, pensar, soñar como parar y no mirar.
Y entiendo que al morar y presenciar,
no buscarás lo que amarás y que finalmente te encontrará.
No te diré que es lo que queda, mientras leas y creas,
existirá lo que te deba, cuando me enseñas y aprecias.
Y por último miento, para que seas amor... sólo me seas.
También creí que no lograba ser aquel ente,
cuando di mi último discurso latente,
y perdí la esperanza con los que tienen.
No diré por última vez tampoco que ahora me doy cuenta,
y es sólo admitir un poco que me mantendré siempre a la espera.
Pues tú mujer de los mil rostros, eres mi presente, mi alegría y mi era.
Y no quiero que me leas con aquellas melancolías,
pues te diría que es hoy día donde la vida termina y no aplica.
Respira, medita y sonría, que el tiempo mira de noche y de día,
porque no es hoy vida, pero sería amor... sólo sería.
Búscame en los pensamientos que me encontrarás,
al pasar, pensar, soñar como parar y no mirar.
Y entiendo que al morar y presenciar,
no buscarás lo que amarás y que finalmente te encontrará.
No te diré que es lo que queda, mientras leas y creas,
existirá lo que te deba, cuando me enseñas y aprecias.
Y por último miento, para que seas amor... sólo me seas.
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