Ni en lo sueños me dejas tranquilo. Apareces, me embrujas y te vas....
Nadie me dirá que perdemos el tiempo mirando el objetivo, cuando lo perdemos en observar todo el paraíso. Y es así, porque la vida con sus momentos y pasar me ha enseñado que puedo llegar a ser la favorita segunda opción de los que no contemplan, lo que puede llegar a ser tan peligroso llegando incluso a perder la alegría.
Quizás no la pierdo, ni la perdí, ni la perderé.
Es en esas conversaciones es donde encuentro las palabras de aliento que muchos necesitan, sin embargo tampoco me podrán decir en algún momento que estoy loco. Es como tener un contador de pensamientos que hace click cada vez que aparecen los destellos, ya que siempre voy a preferir mirar las estrellas en vez de las luces.
Como también voy a preferir los sueños libres y perversos ante la utopía rutinaria y aniquilante.
No quiero que me digan tampoco que prefiera una carcajada a cambio de una sonrisa en tus ojos y menos aguantaré que me obliguen a elegir entre las bases y palabras sin sentido, a cambio de las eternas canciones que me hacen recordar las ilusiones contigo.
No puedes pedirme que prefiera ser tu amigo, ante las infinitas razones que comprueban en todo lo que brillaríamos juntos.
Y es que la vida tiene su muerte, la enfermedad su cura, el desamor su amor y el tiempo la experiencia. Siempre tendremos más cosas por las cuales luchar, pero es en estos días ingratos donde aparecen las justificaciones sin fundamentos, donde me pregunto simplemente qué nos pasó.
Quizás fue miedo, pero no lo tenemos. Quizás fue tiempo, pero nos queda mucho. Quizás fueron los sentimientos, pero ambos sabemos que si están. Quizás fue la distancia, pero eso tampoco ha sido nunca un razón aparente.
No importa, nunca te obligué a nada y esta no será la primera vez. Entiendo que la tranquilidad ficticia aparece cada vez que estamos presentes de la manera más absurda e irreal. Es verse a la distancia y despedirse de a poco. Sin embargo nadie me dirá que nos olvidaremos por completo, pues sucederá lo que no sucede y de la manera más ingrata.
Es sólo por nuestra burbuja. Esa misma que armamos de a poco y en pena, donde nos buscamos nos ayudamos y nos arreglamos. Donde soñamos, nos entendimos y nos deseamos. Esa microrealidad que sólo nuestros subconscientes saben que existe, pero daremos todo por negarlo... incluso nuestra mayores ilusiones.
Sabes que sigo aquí como también sé que sigues ahí.
Un beso y un pensamiento.
Nadie me dirá que perdemos el tiempo mirando el objetivo, cuando lo perdemos en observar todo el paraíso. Y es así, porque la vida con sus momentos y pasar me ha enseñado que puedo llegar a ser la favorita segunda opción de los que no contemplan, lo que puede llegar a ser tan peligroso llegando incluso a perder la alegría.
Quizás no la pierdo, ni la perdí, ni la perderé.
Es en esas conversaciones es donde encuentro las palabras de aliento que muchos necesitan, sin embargo tampoco me podrán decir en algún momento que estoy loco. Es como tener un contador de pensamientos que hace click cada vez que aparecen los destellos, ya que siempre voy a preferir mirar las estrellas en vez de las luces.
Como también voy a preferir los sueños libres y perversos ante la utopía rutinaria y aniquilante.
No quiero que me digan tampoco que prefiera una carcajada a cambio de una sonrisa en tus ojos y menos aguantaré que me obliguen a elegir entre las bases y palabras sin sentido, a cambio de las eternas canciones que me hacen recordar las ilusiones contigo.
No puedes pedirme que prefiera ser tu amigo, ante las infinitas razones que comprueban en todo lo que brillaríamos juntos.
Y es que la vida tiene su muerte, la enfermedad su cura, el desamor su amor y el tiempo la experiencia. Siempre tendremos más cosas por las cuales luchar, pero es en estos días ingratos donde aparecen las justificaciones sin fundamentos, donde me pregunto simplemente qué nos pasó.
Quizás fue miedo, pero no lo tenemos. Quizás fue tiempo, pero nos queda mucho. Quizás fueron los sentimientos, pero ambos sabemos que si están. Quizás fue la distancia, pero eso tampoco ha sido nunca un razón aparente.
No importa, nunca te obligué a nada y esta no será la primera vez. Entiendo que la tranquilidad ficticia aparece cada vez que estamos presentes de la manera más absurda e irreal. Es verse a la distancia y despedirse de a poco. Sin embargo nadie me dirá que nos olvidaremos por completo, pues sucederá lo que no sucede y de la manera más ingrata.
Es sólo por nuestra burbuja. Esa misma que armamos de a poco y en pena, donde nos buscamos nos ayudamos y nos arreglamos. Donde soñamos, nos entendimos y nos deseamos. Esa microrealidad que sólo nuestros subconscientes saben que existe, pero daremos todo por negarlo... incluso nuestra mayores ilusiones.
Sabes que sigo aquí como también sé que sigues ahí.
Un beso y un pensamiento.
2 comentarios:
Sabes que te leo cierto?
Siempre lo has hecho. O nosotros no somos inmunes también al tiempo y la distancia?
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