Si. Era tarde, las emociones escondidas por alcohol y bailes rotantes de pasos incontables mostraban la escenografía del drama griego.
Me había cansado. Si, la fe se había perdido y se venían las cuestionantes permanentes de momentos de desesperación tales. Buscabamos un equilibrio - acaso no lo hacemos siempre - donde las sábanas me atrapaban en un incontenible laberinto de sentimientos y conceptos abstractos.
No pude más.
Correr, gritar, llorar y manejar era el destino aparente de una historia sin un final.
Repito.
Todo sale tan difícil, pero no es algo que me haga ser menos o más que los que mes rodean, es algo que cae en el cansancio de ya no querer más. Hoy día no quiero decidir...
Si eres el piadoso, entonces ten piedad.
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