Que cursi. En medio de mi decadencia mañanera en un día de trabajo - inconcluso, indefinido, abstracto, podrido y endeble - Los Rodriguez y su cebolla me hacen querer decir tantas cosas y no encontrar el momento adecuado.
Dos días tentando. Horas interminables esperando. Estoy durmiendo pésimo, estoy intranquilo, estoy angustiado, creo que en cualquier momento mis sesos adornaran un piso de cristal.
Me da igual con quién andes, con quien bailes y con quien hables. Pero sé que sabes que no es sano nada de esto. A veces creo que tiene tanto peso para ambos, como a veces estoy convencido que te importa una mierda y sólo la inestabilidad en desequilibrio hicieron de todo esto un vacío de emociones en la cual todavía estoy dentro.
Respira.
Tan falso fue?. Tan decadente?, pues de un lado a otro nos movimos en un cerrar milésimo de segundos y me cuesta entender lo que pasó. Por un momento sentí que ibamos por el mismo camino, sólo haz un poco de memoria.
No me avisaste que venía esto.
Por ahora sigo maldiciendo a mi puta suerte o a mi forma más difícil de hacer las cosas. "Es una guerra de Egos" me dijo. Si, lo es. Interminable y patéticamente inconclusa, pues tus acciones refleja que te importa cada vez menos.
He tratado de abrir puertas, como también he luchado con no interferir - ya una actitud recurrente en estos últimos días; incluso meses - pues creo en el acierto de tus decisiones. Incluso, a momentos, he tratado de bloquearte completamente, pues no puedo y no sé hacer otra cosa de otra manera. Pero es inevitable pensar en el por qué no puedo estar tranquilo, pues las acciones tantos tuyas como las del mismo destino me golpean y golpean y ya no estoy preparado para seguir resistiendo.
Cómo puedo pensar en hacer detalles si son olvidados al instante por cosas que al parecer; mi parecer, no tienen una importancia alguna?
No soy una mala persona. No busco el mal en la gente y trato de siempre hacer bien a mi alrededor y para los de mi alrededor, pero a veces creo que el sacrificio y la incontenible sensación de soledad a la cual me he visto inserto en el último tiempo, me hacen pensar en la invasión de dos lugares... mis lugares... mis cunas.
Mi casa, lugar de descanso y constante aprendizaje ahora se ve recordada con la risa constante de un coqueteo interminable el cual tuve que aguantar. Después, con el mismo grado de intensidad está mi trabajo, donde las cámaras y la poca importancia de mi presencia pasan desapercibidos en un concepto que tengo sobre ti, que me niego a creer.
Sin embargo, -cuanto amo/odio esa frase- creo que la esperanza ya está perdida y de verdad sólo eres así y no hay nada que pueda hacer yo al respecto.
Lo siento por el jugo matutino, de la tarde, de la noche, del día, de la madrugada, de los que llegan, de los que se van, de los que vuelven, de los que fallecen, de los que nacen, de los que sienten, de los que lloran, de los que están tristes, de los que se rinden...
Yo?... yo soy de los que sonríen, pues soy un eterno soñador, y esos sueños son mi única real pertenencia.
Sigamos soñando para hacer de esto... algo más de mentira como ya está acostumbrado el contexto al cual he aceptado que no hay forma de que me pueda escapar. Vivamos falsamente y bloquiemos todo, pues para lo único que servimos es para hacernos daños y yo particularmente ya no quiero más.
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