Si llegaste buscando algo, lo has encontrado. Vibrante; soñante y eterno, como aquel largo trago del sudor de la melancolía.
Como cuando caen las hojas en los últimos días del verano, que llegan las nubes y te regalan figuras interminables. Viajando en la inconsciencia de los sentimientos más profundos, esos que no se niegan a nadie y te sorprenden de la manera inesperada.
Y no me digas que no he buscado aquellos caminos en la ceguedad total del impulso, pues camino como puedo, pero finalmente avanzo para llegar a encontrarte en algún rincón.
Mirarte, agradecerte y por último rendirme ante tu inmensidad más compleja, tu pensamiento mágico más preciso y la despedida más fría.
Como si fueran dos perfectos desconocidos.
Disculpa si ha llegado el momento de autoreferencia. Como también perdóname por rendirme fácilmente, por buscar el momento preciso y divagar ante realidades absurdas. Por mirar y no ver, y por pensar y no hablar. Por pavear y no actuar.
Sin creer en las figuras ni héroes abstractos, muero goteando ante la suposición y no en la realidad de un final sin empezar.
Siempre me doy cuenta que no necesito razones contigo.
Como cuando caen las hojas en los últimos días del verano, que llegan las nubes y te regalan figuras interminables. Viajando en la inconsciencia de los sentimientos más profundos, esos que no se niegan a nadie y te sorprenden de la manera inesperada.
Y no me digas que no he buscado aquellos caminos en la ceguedad total del impulso, pues camino como puedo, pero finalmente avanzo para llegar a encontrarte en algún rincón.
Mirarte, agradecerte y por último rendirme ante tu inmensidad más compleja, tu pensamiento mágico más preciso y la despedida más fría.
Como si fueran dos perfectos desconocidos.
Disculpa si ha llegado el momento de autoreferencia. Como también perdóname por rendirme fácilmente, por buscar el momento preciso y divagar ante realidades absurdas. Por mirar y no ver, y por pensar y no hablar. Por pavear y no actuar.
Sin creer en las figuras ni héroes abstractos, muero goteando ante la suposición y no en la realidad de un final sin empezar.
Siempre me doy cuenta que no necesito razones contigo.
2 comentarios:
"... muero goteando ante la suposición y no en la realidad de un final sin empezar."
Cuanto sabe!!
muchas gracias! :)
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