El día está como los pensamientos.
Lo que viene está como los sentimientos. O quizás como esos momentos. En el libro que leo se habla de un verano constante, pero con la existencia clara de un invierno que viene.
Todo es un ciclo.
Como dicen algunos, no hay deuda que no se pague ni plazo que no se cumpla. El verano se va, pero también el invierno. Después de la calma viene la tormenta, pero; también después de la tormenta viene la calma.
Todo es un ciclo.
Pues no hay una cosa que no dependa de la otra. Así se basa el equilibrio donde vivimos y, al momento de aceptarlo, todo tiene sentido.
Todo es un ciclo.
Nada es absoluto. Ni el amor más intenso ni el olvido más profundo. El sueño más onírico ni la realidad más terrenal.
Todo es un ciclo.
Si. Si acepto que es un invierno constante; puede llegar un verano. Que después de la tormenta, puede llegar la calma, que no es un amor intenso y tampoco un sueño onírico, pues puede llegar el olvido y puedo encontrarme en la tierra.
Así es la vida.
Lo que viene está como los sentimientos. O quizás como esos momentos. En el libro que leo se habla de un verano constante, pero con la existencia clara de un invierno que viene.
Todo es un ciclo.
Como dicen algunos, no hay deuda que no se pague ni plazo que no se cumpla. El verano se va, pero también el invierno. Después de la calma viene la tormenta, pero; también después de la tormenta viene la calma.
Todo es un ciclo.
Pues no hay una cosa que no dependa de la otra. Así se basa el equilibrio donde vivimos y, al momento de aceptarlo, todo tiene sentido.
Todo es un ciclo.
Nada es absoluto. Ni el amor más intenso ni el olvido más profundo. El sueño más onírico ni la realidad más terrenal.
Todo es un ciclo.
Si. Si acepto que es un invierno constante; puede llegar un verano. Que después de la tormenta, puede llegar la calma, que no es un amor intenso y tampoco un sueño onírico, pues puede llegar el olvido y puedo encontrarme en la tierra.
Así es la vida.
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