The Same Old Shit a Different Day

The Same Old Shit a Different Day

jueves, 22 de diciembre de 2011

Hay tanto que decir y tan poco espacio para hacerlo. La otra ves, cuando fui a comprar cigarros, al lado mio estaba una mujer de edad con unos cartones de lotería. Ella se veía de una situación económica estable, pues las joyas que portaba y su maquillaje trataban también de esconder y enfrentar la vejez que se le venía por encima. La joven le revisa sus cartones y le informa que éstos no tenían premio. Algo me impresionó al instante, pues debido a sus joyas y sus ropajes de la clase burguesa de la ciudad, reflejaba en su rostro una cara de decepción alarmante. Como si por un instante todos sus sueños, deseos e ilusiones se acabaran en un segundo, en ese segundo que la joven que la atendía le dice que no tenía premio. A pesar de su edad, poseía sueños y estos eran materiales entregados por un premio suculento de dinero. El dinero... ese maldito dinero.

De inmediato se me vino a la cabeza. Necesitará ese dinero para ser feliz? Lo necesitaré yo?

En este momento estoy en una situación cuesta arriba al tope. No sé por donde levantarme ni por donde seguir, pero no me interesa. Sé que tengo todas las cualidades para seguir adelante, pero he dejado de creer en tantas cosas y tantas personas, que al momento de ver la soledad del deseo del dinero de esa pobre vieja, me di cuenta que estaba cayendo en lo mismo. Son tiempos difíciles donde hace falta el dinero para poder realizar lo que uno desea, ese maldito estereotipo de la adquisición mediante la moneda hace que muchos que alguna vez juraron lealtad y caminaron contigo te dejen de lado y no entiendan que aunque te falten algunas cosas, posees otras.

Lo sé. También es mi culpa en no enfrentar la situación y hacer que todo estaba bien, siendo que no lo estaba. La verdad es esta; no estoy bien. No sé por dónde empezar ni donde seguir, pero la verdad es que disfruto el momento y sé que vendrán tiempos mejores, pues en estos tiempos difíciles te das cuenta de tus cualidades de supervivencia y mi instinto de superación lo tengo intacto. Seguir adelante. Siempre seguir adelante y no importa cuantos traten de escupirte cuando estés en el suelo, seguir adelante en gloria y majestad, pues lo primero que tienes que hacer en el momento es enfrentar los problemas y asumir las consecuencias para seguir.

Me gusta alguien que no me pesca ni en bajada, estoy viviendo con 150.000 pesos mensuales, muchos amigos se olvidaron y no me siento cómodo para nada de mi presente. Pero no importa. La vida sigue y en estos tiempos difíciles les digo con autoridad que se pueden ir todos a la mierda. Quedan de lado todos los sentimientos y ahora es hora de empezar a levantarse y seguir adelante, pues no hay mal que dure 100 años.

Disfrutar los momentos simples que no se compran con dinero y sonreír a la vida o a la muerte.

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