En el mismo lugar que empieza todo... termina. Enfermo está el hombre, pues esperanza es su diagnóstico, donde cada vez que suena el celular; el teléfono o la puerta de su casa, llega el síntoma que hace creer el estúpido e inútil sueño.
¿Será ella? se pregunta.
El mundo entero indica que todo terminó. El joven recorre su camino, sigue sus mismas sendas donde alguna vez estuvo... Todo tiene un sabor distinto, el sabor del vacío que quedó. No dice que sea malo, tampoco bueno; sólo distinto.
¿Era todo mejor cuando estaba ella? Claro que lo era, pero también ahora lo es.
El Joven, sentado en su tranquilidad piensa en lo que dice todo a su alrededor "Si amas algo, déjalo libre. Si vuelve es tuyo, si no, nunca lo fue".
El joven la amó... ¿la ama?, ¿la amará?, sólo lo sabe él.
¿Volverá la joven donde él como señal de amor incondicional?, sólo lo sabe ella; lo que es yo, como un narrador omniciente, sigo creyendo en los finales de películas; quizás mi mayor infección para mi enfermedad.
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