La hoja cae en un día nublado - ya nada es como antes - un día de octubre. Mientras más piensan en lo que debía ser, o se debía sentir, más era la decepción de un camino oscuro y fallido.
Uno era el número que pasaba ese día, uno era el hombre sólo; caminante y pensante en una calle larga de adoquines en el centro e la ciudad. Uno era el pensamiento del poeta antes de su escritura, como uno era el que formalizaba el acto desgraciado del suicidio.
Palabras, palabras y más palabras eran las que faltaban día a día en el mundo onírico y subjetivo de una sociedad sin futuro. Cada pensamiento caía por su propio peso, haciendo efectivo el concepto de la gravedad en los sentimientos.
¿qué nos pasó?... nada. Simplemente la hoja seguía su camino a reencontrarse con el suelo.
Mañana...mañana no será otro día.
1 comentario:
te amo... me gustaría estar contigo
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